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Capítulo 6 - La Oración Prevaleciente
Poder de lo Alto
Viernes, 29 de Junio de 2012 22:08
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PODER DESDE LO ALTO

POR CHARLES G. FINNEY

Capítulo 6

La Oración Prevaleciente

 

La oración prevaleciente es aquella que asegura una respuesta. Decir oraciones no es ofrecer oración que prevalece. La oración prevaleciente no depende tanto de la cantidad sino de la calidad. La mejor manera de abordar el tema es relacionarlo con un hecho ocurrido en mi propia vida antes de convertirme. Lo relaciono porque sé que este tipo de experiencias son muy comunes entre los hombres inconversos.

No recuerdo haber asistido a ninguna reunión de oración hasta después de haber comenzado a estudiar leyes. Luego por primera vez, vivía en un vecindario donde tenían una reunión de oración semanal. Yo no conocía ni había escuchado mucho acerca de la religión y mucho menos tenia formuladas algunas opiniones sobre la misma. En parte por curiosidad y en parte por mi inquietud mental sobre tema, que no podía definir bien, comencé a asistir a la reunión de oración. Durante ese mismo tiempo compré mi primera Biblia y comencé a leerla. Escuchaba esas oraciones que ofrecían en esas reuniones con toda la atención que yo podía prestarles: oraciones frías y formales. En cada oración ellos oraban por el don y el derramamiento del Espíritu Santo. Tanto en sus oraciones como en sus comentarios, que en ocasiones eran dispersos, ellos reconocían que no prevalecían en Dios. Esto era muy evidente y casi me hace un escéptico.

Al verme tan frecuentemente en sus reuniones de oración el líder en una ocasión me preguntó si no deseaba que oraran por mí. Yo respondí: "No." Les dije: "Supongo que necesito que oren por mí, pero sus oraciones no están siendo contestadas. Ustedes mismos lo confiesan." Luego expresé mi asombro, en perspectiva de lo que la Biblia dice acerca de la oración que prevalece. De hecho, por algún tiempo mi mente había estado perpleja y en duda al ver las enseñanzas de Cristo sobre el tema de la oración y los hechos manifestados frente a mí semana tras semana en estas reuniones de oración. ¿Era Cristo un maestro divino? ¿Enseñó lo que los evangelios le atribuyen? ¿Lo que decía lo decía con sinceridad? ¿Realmente la oración es útil para asegurar las bendiciones de Dios? Si era así, ¿qué debía pensar yo sobre lo que estaba observando semana tras semana y mes tras mes en esas reuniones de oración? ¿Eran verdaderamente cristianos? ¿Era verdadera oración, según la Biblia, lo que yo escuchaba? ¿Era la oración que Cristo había prometido que contestaría? Aquí encontré la solución.

Yo llegué a estar convencido que ellos estaban bajo una ilusión; que ellos no prevalecían porque no tenían el derecho de prevalecer. No estaban cumpliendo las condiciones sobre las cuales Dios había prometido que escucharía sus oraciones. Sus oraciones eran las oraciones que Dios habría dicho que no respondería. Era evidente que ellos estaban pasando por alto el hecho de que se encontraban ante el peligro de terminar en escepticismo con relación al valor de la oración.

Al leer mi Biblia, me di cuenta de ciertas condiciones reveladas que son las siguientes:

a) Fe en Dios como quien responde la oración. Es claro que esto envuelve la expectativa de recibir lo que pedimos.

b) Otra condición revelada es pedir de acuerdo con la voluntad revelada de Dios. Esto sencillamente implica pedir no sólo por tales cosas como si Dios estuviese dispuesto a darlas, sino también pedir en un estado de mente que Dios pueda aceptar. Me temo que es común para quienes profesan el cristianismo el pasar por alto el estado de la mente, el cual Dios requiere como una condición para contestar sus oraciones.

Por ejemplo: al ofrecer el Padre Nuestro "venga tu reino", es claro que la sinceridad es una condición para prevalecer con Dios. Pero la sinceridad al ofrecer esta petición implica todo el corazón y una vida de devoción de parte del que hace la oración, para edificar el reino. Esto implica una sinceridad y completa consagración en todo lo que tenemos y todo lo que somos para este fin. Pronunciar esta petición en cualquier otro estado de mente, envuelve hipocresía y es una abominación.

En la próxima petición, "Hágase tu voluntad en la tierra así como en el cielo", Dios no ha prometido escuchar esta petición a menos que se ofrezca sinceramente. Pero la sinceridad implica un estado de mente que acepta toda la voluntad revelada de Dios, hasta donde nosotros podamos entender, tal como se acepta en el cielo. Esto implica una obediencia amorosa, confiada, universal a toda la voluntad conocida de Dios, ya sea revelada por su Palabra, por su Espíritu o en su Providencia. Esto implica que disponemos todo lo que somos y todo lo que tenemos, y estamos absoluta y cordialmente a la disposición de Dios como lo están los habitantes del cielo. Si nos quedamos cortos en esto, reteniendo para nosotros mismos, algo que le pertenece a Dios, estamos "guardando iniquidad en nuestros corazones", y Dios no nos va a escuchar.

La sinceridad al ofrecer esta petición implica un estado total de consagración universal a Dios. Cualquier cosa menos que esto es retener algo que le pertenece a Dios. Es "apartar nuestros oídos para no escuchar la ley". ¿Pero qué dicen las escrituras? "El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable". ¿Entienden esto los que profesan el cristianismo?

Lo que es verdad acerca de ofrecer estas dos peticiones es también en cuanto a toda oración. ¿Llevan esto los cristianos en su corazón?, ¿consideran ellos que toda oración que no se ofrece en un estado de completa consagración de todo lo que tenemos y lo que somos a Dios es una abominación? Si nosotros no nos ofrecemos en oración, con todo lo que tenemos; si no estamos en un estado de mente que cordialmente se acepta y se conforma perfectamente a toda la voluntad de Dios, nuestra oración es una abominación. Cuán profano es el uso que se hace frecuentemente del Padre nuestro, tanto en público como en privado. Es impactante y repugnante escuchar a hombres y mujeres decir el Padre Nuestro, "venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra así como en el cielo", mientras sus vidas en nada están conformadas a la voluntad conocida de Dios. Al escuchar un hombre orar "venga tu reino", mientras es evidente que está haciendo un pequeño o ningún sacrificio o esfuerzo para promover su reino, nos lleva a convencernos de su hipocresía. Esta no es una oración que prevalece.

c) El no ser egoísta es una condición de la oración que prevalece. "Pedid, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites" (Santiago 4:3).

d) Otra condición para la oración que prevalece es la conciencia libre de ofensas hacia Dios y hacia los hombres. 1 Juan 3:20-22: "pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él". Hay dos cosas muy claras aquí. Primero, que para prevalecer con Dios, debemos mantener una conciencia limpia, y segundo, debemos guardar sus mandamientos y hacer aquellas cosas agradables ante sus ojos.

e) Un corazón puro es también una condición para la oración que prevalece. Salmo 66:18: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado".

f) Toda confesión y restitución a Dios y al hombre es otra condición de la oración que prevalece. Proverbios 28:13: "El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia".

g) Manos limpias es otra condición. Salmo 26:6: "Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová". 1 Timoteo 2:8: "Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda".

h) Resolver toda disputa y animosidad entre los hermanos es una condición. Mateo 5:23,24: "por tanto si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del Señor, y anda, reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda".

i) La humildad es otra condición de la oración que prevalece. Santiago 4:6: "Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes".

j) Remover todo tropiezo es otra condición. Ezequiel 14:3: "Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?"

k) Un espíritu perdonador es una condición. Mateo 6:12: "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores"; versículo 15: "más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonara vuestras ofensas".

l) El ejercicio de un espíritu veraz es una condición. Salmo 51:6: "He aquí tú amas la verdad en lo íntimo." Si el corazón no está en un estado de verdad, si no es completamente sincero y no es egoísta, tendríamos iniquidad en nuestros corazones, y por lo tanto, el señor no nos escuchará.

m) Orar en el nombre de Cristo es una condición para la oración que prevalece.

n) La inspiración del Espíritu Santo es otra condición. Toda verdadera oración que prevalece es inspirada por el Espíritu Santo. Romanos 8:26,27: "Pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos". Éste es el verdadero espíritu de la oración, esto es ser guiados por el Espíritu en la oración. Es la única oración verdadera que prevalece. ¿Entienden esto verdaderamente lo que profesan el cristianismo? ¿Creen ellos que a menos que vivan y caminen en el Espíritu, y que sean enseñados a como orar de acuerdo con la intercesión del Espíritu por ellos, no podrán prevalecer en Dios?

o) El fervor es una condición. Una oración para prevalecer tiene que ser ferviente. Santiago 5:16: "Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos" (Nueva Traducción Viviente).

p) La perseverancia o persistencia en oración es a menudo una condición para prevalecer. Vea el caso de Jacob, de Daniel, de Elías, de la mujer sirofenicia, del juez injusto y de las enseñanzas de la Biblia en general.

q) Padecer en el alma es a menudo una condición para la oración que prevalece. "Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos " "Hijitos", dijo Pablo, "por quien he padecido dolores de parto, para que Cristo sea formado en vosotros". Esto implica que había padecido por ellos antes de que se convirtiesen. Padecer en el alma orando es la única verdadera oración de avivamiento. El que no conoce lo que es esto, no entiende el espíritu de oración. Éste no está en un estado de avivamiento. Tampoco entendería el pasaje de la escritura ya citado Romanos 8:26-27. Hasta que entienda esta oración agonizante, no va a conocer el verdadero secreto del poder del avivamiento.

r) Otra condición de la oración que prevalece es el uso consistente de los medios para asegurar el objeto por el cual se está orando si estos medios están a nuestro alcance y son conocidos por nosotros como necesarios para asegurar el fin. El orar por un avivamiento de religión, y no utilizar otros medios, es tentar a Dios. Esto lo puedo ver claramente en el caso de aquellos que ofrecieron oración en la reunión de la cual les he hablado. Continuaron ofreciendo oración por un avivamiento de religión, pero fuera de la reunión estaban en silencio y como muertos en cuanto al tema, y nunca abrieron sus bocas para hablares aquellos que les rodeaban. Continuaron esta inconsistencia hasta que un hombre impenitente y prominente de la comunidad les reprendió terriblemente en mi presencia. Les expresó justo lo que yo sentía profundamente dentro de mí. Se levantó y con gran solemnidad y tristeza dijo: "pueblo cristiano, ¿qué quieren decir? Continúan orando en estas reuniones por un avivamiento de religión. A menudo se exhortan unos a los otros para despertarse y utilizan medios para promover un avivamiento, ustedes mismos se aseguran y nos aseguran a nosotros los que somos impenitentes que vamos en camino al infierno; y yo lo creo. También insisten que si despertamos y usamos los medios apropiados, habrá avivamiento y nos convertiremos. Ustedes nos hablan del gran peligro en el cual nos encontramos y que nuestras almas valen más que todos los mundos y aun así se mantienen utilizando sus métodos insignificantes y no utilizan ningún otro medio. No tenemos ningún avivamiento y nuestras almas no son salvas". Aquí el calló en su asiento quebrantado y sollozando. Esta reprimenda cayó fuerte sobre aquella reunión de oración, tal como lo recuerdo. Les hizo bien, porque no pasó mucho tiempo cuando los miembros de esa reunión de oración se quebrantaron y tuvieron un avivamiento. Yo estuve presente en la primera reunión en la cual el avivamiento del Espíritu fue manifiesto. Oh! Cuánto cambió el tono de su oración, confesión y suplicas. Yo le comenté a un amigo de regreso a casa: "qué cambio ha venido sobre estos cristianos; éste tiene que ser el comienzo de un avivamiento". Sí, un cambio maravilloso viene sobre toda reunión, donde el pueblo cristiano experimenta un avivamiento, entonces sus confesiones tienen significado. Significa reformación y restitución.

s) La oración que prevalece es específica. Es ofrecida por un motivo definido. No podemos prevalecer por todas las cosas al mismo tiempo. En todos los casos que se registran en la Biblia donde la oración es contestada es notable que el que hace la petición oró por un objetivo definido.

t) Otra condición de la oración que prevalece es que seamos sinceros cuando presentamos nuestra oración; no hagamos falsas pretensiones y que seamos como un niño, sincero que habla su corazón, nada de más o nada de menos de lo que queremos decir, lo que sentimos y lo que creemos.

u) Otra condición para la oración que prevalece es un estado de mente que asume una fe buena en Dios y todas sus promesas.

v) Otra condición es "ser vigilantes en oración" al igual que "orar en el espíritu". Lo que quiero decir con esto es cuidar y proteger contra aquello que contrista y hiere al Espíritu de Dios en nuestros corazones. También estar vigilantes para la respuesta, en un estado de mente que diligentemente va a usar todos los medios necesarios sin importar el costo y va a añadir súplica tras suplica.

Cuando la tierra que está en barbecho es abierta en el corazón de los cristianos, cuando han confesado y hecho restitución --si la obra es completa y honesta-- ellos natural e inevitablemente cumplirán con las condiciones, y prevalecerán en sus oraciones. Pero no se puede distintivamente entender que otros no lo harán. Lo que comúnmente escuchamos en las oraciones y reuniones no es oración que prevalece. A menudo es asombroso y lamentable ser testigo de las ilusiones que prevalecen sobre el tema. Aquel que ha sido testigo de avivamientos reales ha sido impactado con el cambio que viene sobre todo el espíritu y la forma de oración de cristianos verdaderamente avivados. Yo no pienso que yo me hubiese convertido si no hubiese encontrado la respuesta y la solución a la pregunta: "¿Por qué mucho de lo que llamamos oración no es contestada?


 
 
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