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Mi Testimonio
Indice del artículo
Mi Testimonio
El Matrimonio y el enfriamiento Espiritual
Se Enciende una Pasión
Disciplina y el Bautismo en el Espíritu Santo
Llamamiento al Ministerio
Escogido Para Servir y Restaurar a su Pueblo
Todas las páginas
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ENCENDIDO POR LA PALABRA DE DIOS
Y EL ESPIRITU SANTO EN FAVOR DE LAS ALMAS

Testimonio del siervo de Dios: José Ignacio Jaramillo Agudelo Pastor y Fundador del Ministerio Evangelistico Templo de Fe

TEXTO GUIA: EZEQUIEL 22:30

CAPITULO I: La Iniciación.
 

Dice la palabra de Dios en el libro de Ezequiel capitulo 22 versículo 30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mi, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Y que Dios nos añada la bendición que tanto necesitamos en ésta hora, por su palabra, y por su Santo Espíritu. Gloria a Jesús.

Dios ha querido, que le comparta a usted mi testimonio, por donde Dios me ha permitido pasar para obtener realmente la salvación del alma, y ya que en su misericordia me ha dado un Ministerio para poderle llevar a otros ésta palabra.

Conocí el evangelio en el año de 1975, en la ciudad de Pereira el 7 de agosto, bajé a las aguas bautismales día para mi feliz, día para mi precioso e inolvidable, Dios se comenzó a glorificar en mi vida; en la congregación donde conocí el evangelio, allí eran de mucha santidad; el pastor predicaba santidad, predicaba la palabra de Dios tal como estaba escrita, directa porque así fue que la acomodó el Espíritu Santo, para poder que nos dé vida.

Conocí ese bendito evangelio y al principio, donde conocí el evangelio, la palabra era tremenda, era palabra de santidad, tan tajante y tan directa, que cada vez tenia uno que pasar adelante, al frente a pedirle perdón a Dios y a suplicarle que por favor nuestras vidas quieren ser realmente de él, y le clamábamos a Dios, pues la palabra nos confrontaba el malvado corazón. El tiempo fue pasando y feliz, feliz, estábamos con el Señor, la iglesia donde pertenecía, era una iglesia que fluía; el local no era tan grande, pero tenía hacia donde extenderse y como la gente iba y se llenaba, en la iglesia estábamos en los primeros asientos porque queríamos recibir la bendición de Dios. Que bendición tan grande, todos felices y contentos. Tenían que estar tumbando paredes, pues la iglesia, creció, y creció hasta que llegó el momento que llegó la directiva que manejaba ésta misión para ordenar al pastor. No lo habían ordenado como Pastor. Entonces lo iban a ordenar como tal, cuando la directiva le comenzó a hacer las preguntas al pastor que en ese entonces era mi pastor. Le preguntaron ¿Te sometes a los reglamentos y estatutos de tal misión? El pastor decía amen, y estamos de acuerdo que las iglesias tengan sus reglamentos y estatutos, pero tienen que estar de acuerdo y conforme a las sagradas escrituras, o sino no hay nada que hacer.
Estamos perdidos, así es el problema en muchas congregaciones, lo que hay es mandamientos de hombres, dogmas de hombres, y ahí metieron la doctrina de salvos siempre salvos; y por eso le preguntaron al pastor que si se iba a someter a ellos, y que si se sometía a las reglas y estatutos de esa misión. El pastor dijo amén; después le dijeron a él: Fulano de tal, no prediques santidad, porque se te va ir la gente, no prediques santidad, porque se te va a ir la gente, y esto era diabólico en gran manera,
¿Por qué? Porque este hombre entre mas predicaba santidad, mas se estaba glorificando Dios que hizo los cielos y la tierra, mas se estaba manifestando Dios, le digo que la gente corría donde éste pastor; y donde este mismo siervo hubiera perseverado en lo de Dios exactamente y como iba, Pereira, Colombia hubiera tenido un avivamiento espectacular. Pero no se supieron llevar las cosas y le dijeron al pastor; No prediques santidad porque se te va a ir la gente; y el hermano cayó en la trampa y no dijo amen. Después le dijeron algo que mató a la iglesia, repito esto porque tenemos que saber bien las cosas; allá se estaba glorificando Dios en una forma espectacular, todo el mundo recibíamos esa palabra poderosa, todo el mundo recibíamos esa palabra de exhortación. Esa palabra que confrontaba nuestro malvado corazón. Y le dijeron: al Espíritu Santo déjalo quieto, que tu te sometes a nosotros.

¡Tremendo esto! A partir de ese momento, así no lo quiera creer mucha gente, de esa congregación se apartó el Espíritu Santo de Dios. Y eso fue evidente porque comenzó a entrar el pecado en la iglesia, comenzó el paganismo a entrar, en esa congregación donde las mujeres cambiaban, su vestir inmoral e inmodesto, lo cambiaban por la honestidad en el vestir, comenzó, a entrar la inmoralidad, se metió el mismo diablo; los cultos ya no eran iguales, y la alabanza y la adoración, ya no se sentía nada, en las predicaciones, ya la predicación cambió, era solamente predicaciones de halagos y de lisonjas para la iglesia.

Como se metió el paganismo, como se metió la inmoralidad a esa congregación, como se metió en todo el mundo hoy en día. Como se metió el diablo hasta el satanismo, La iglesia se apagó, la iglesia como iglesia se murió, bajamos a la mediocridad, a la tibieza espiritual, había veces que yo me preguntaba, y decía dentro de mi, yo no puedo creer que esto sea el evangelio porque todos nos tibiamos, ahí por la misericordia de Dios no caíamos en la fornicación o en adulterio, fue solo la misericordia de Dios que nos guardó; ¡eso fue terrible!

Fue un apagamiento tremendo, eso no solo entro a la congregación donde yo nací, sino a las iglesias de Pereira y Colombia y a las del mundo. El diablo se metió y apagó al Espíritu Santo, dentro de la iglesia de la gran mayoría de las congregaciones de la ciudad, ¡Las apagó! Y ¡las mató!



CAPITULO II:
EL Matrimonio y el Enfriamiento Espiritual

 

En el año 1979, Dios me regaló la esposa, la esposita que hasta hoy comparto para la gloria del Señor, en mi matrimonio que Dios me ha regalado por su grande bondad, por su grande misericordia. Me casé en el año 1979, y vivo agradecido al Dios del cielo y de la tierra por el hogar tan lindo que me ha dado, Dios me regaló dos hijos; niño y niña y ahora Dios nos dio dos nietecitos para gloria de su santo nombre.

El tiempo paso y nosotros seguíamos en el evangelio pero dentro de mi corazón había siempre una inquietud, porque yo ya había conocido algo de lo que es buscar a Dios como debe de ser y de lo que era uno guardarse para Dios. Había experimentado lo que es vivir en gracia de Dios, de lo que es vivir en la presencia de Dios, de lo que es vivir en una vida pura, lo había experimentado los primeros años de convertido. Pero cuando se metió la tibieza a la iglesia todos nos tibiamos y se metió el diablo a molestarnos a llevar una vida mediocre, una vida casi sin oración, una vida sin ayuno, sin vigilias, una vida sin devocional, una vida demasiado mediocre donde no se sentía la presencia de Dios donde no se sentía nada, y como cuando la persona no tiene la bendición de Dios sobre su vida; entonces tiene que buscar alegría, tiene que buscar deleite en los placeres de la vida, en lo mundanal, en lo pagano en lo que Dios prohíbe. Porque la iglesia, la mayoría, corre tras el mundo a buscar el deleite, el entretenimiento, los placeres, el gozo que no siente ya en la iglesia, que ya no siente con el Señor. Y nos fuimos tibiando, y nos fuimos tibiando.

Las personas que han experimentado el amor de Dios, las personas que han experimentado a Dios de verdad, se dan cuenta de que después de que se siente un vacío ¡Es horrible! Comenzó todo a meterse, la tibieza, a meterse, el diablo a meterse, el mundo, se metió toda la mundanalidad se metió a la iglesia, nosotros caímos en esa trampa de amar al mundo, a ciertas cosas del mundo, y nuestra vida se opacó, se apagó, nuestra vida se opacó.

Que preocupación tan tremenda, fue pasando el tiempo, y nosotros escuchábamos himnos de la venida del Señor, escuchábamos himnos del rapto, y nuestro corazón trataba de conmoverse pero no sabíamos que hacer. Nuestro corazón sentía algo, nuestra conciencia sentía algo, pero no sabíamos como hacer y es por eso que ahí estábamos.

Por los años de 1985, Dios comenzó a moverse en mi vida; una inquietud tremenda en mi corazón, de ver la iglesia como estaba, de ver nuestras vidas, como estaban, y mediocres, me repetía dentro de mí, no creo que éste sea el verdadero evangelio, el que estamos viviendo tan apagado, tan muerto, tan opacado, siempre en mi corazón estaba eso. Y yo quería de Dios pero no sabía como hacer, sentía algo en mi corazón.



CAPITULO III


SE ENCIENDE UNA PASION

En una ocasión estuve un culto en una de las iglesias de la ciudad de Pereira, el que iba a predicar ese día, leyó el texto de Ezequiel 22:30, nunca lo había escuchado y nunca lo había leído, cuando leyó esa palabra “Y busque entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha, delante de mi a favor de la tierra, para que no la destruyese y no lo hallé”, algo entra en mi corazón, algo le pasó a éste corazón. Yo anhelaba de Dios, lo deseaba, no tanto, pero si me inquieto, mi corazón estaba preocupado, el diablo me tenia en esa tibieza y al que logra coger, le mete el demonio de conformismo y el mismo demonio de conformismo, le hace meter falsa tranquilidad, falsa paz, y le hace creer que es salvo, no siendo salvo con esa inmunda tibieza que se esta viviendo. Algo se está metiendo en mi corazón, algo se está metiendo en mi vida, no fue el mensaje, si hubiera sido el mensaje, bendito sea el Señor, pero como dije el mensaje ya lo habían cambiado, ya no era el mismo mensaje de Poder, por lo tanto no fue el mensaje. Pero el Bendito texto de Ezequiel 22:30 tocó mi malvado corazón. Tocó mi corazón, en esa hora. A partir de ese momento se subió dentro de mi vida un deseo y un anhelo de buscar de Dios y entonces hacia lo posible y me trataba de esforzar para vivir la vida cristiana, como debe de ser, pero tampoco podía, no sabía como hacerlo, tampoco sabía como hacerlo.

En el año de 1985 comenzó Dios a redargüirme y entro en mi preocupación, en mis negocios. Cuando llegó a mis manos un testimonio, éste testimonio fue el que transformó mi vida para la gloria de su nombre. Llegó a mis manos, el testimonio de Yiye Ávila. Yo recuerdo que ese testimonio me lo llevó un policía, un policía descarriado; mire las cosas de Dios, hermano, ese policía estaba descarriado y apenas me acababa de conocer y hablando y charlando me dijo que tenía el testimonio de Yiye Ávila; yo no conocía nada de Yiye Ávila y le dije; hermano porque no me permite yo lo grabo y me permitió grabarlo y lo guarde. También me prestó otro casette de música bonita, y le pedí el favor de que me permitiera grabarlo y también lo grabé y guarde esos casettes;

Ahí estaban guardaditos, y el tiempo fue pasando, solamente mi corazón deseaba pero no más; Pero si había algo en corazón, un día cualquiera un domingo iban a presentar un partido de fútbol mundial; Jehová, reprenda al fútbol, Jehová lo reprenda, el ídolo más grande que el diablo se ha levantado hoy en día, para matar la misma iglesia del Señor, para sentar a pastores, ministros para que vean y escuchen esas diabolicadas, que los mantienen tan atados; es la idolatría más grande, más grande, que el diablo se ha levantado. La Biblia enseña en primera de corintios capitulo 10 versículo 7 “dice que el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a jugar” y el titulo es la idolatría del Pueblo de Israel. Así que muchos no creen que el juego es idolatría, lo mejor es que se arrepientan delante del Señor, eso esclaviza a uno y ni siquiera lo deja buscar a Dios. Por eso hay que renunciar para poder dejar entrar el evangelio por eso ó somos del mundo ó somos del evangelio; ó somos de Cristo ó somos del mismo diablo, eso es la verdad y nada más que la verdad. El evangelio ya celebra todo, ya la gente vive el evangelio leudado y por eso no podemos encontrar la paz que Dios tanto quiere darnos y que nosotros la tengamos en nuestra vida.

Y me esperaba un partido de fútbol en esa hora, entonces miré el reloj y faltaba tiempo, el partido era a cierta hora y era temprano, mire las cosas y recordé de ese testimonio, entonces pensé. Voy a poner éste casette, mientras comienza el partido de fútbol, Jehová reprenda al diablo, como le parece, para mi principalmente era ese demoníaco partido de fútbol, en ese cajón del diablo, el televisor , para mi era más importante eso, entonces dije, pues voy a poner esto para entretenerme mientras tanto, pero gracias a Dios porque él conoce nuestros corazones, pero gracias a Dios que cuando el le pone la mira a uno ó a alguien, Dios lo coge del pescuezo y lo transforma para gloria de su nombre, y hace tantas cosas en beneficio de uno, bendito sea el nombre de Dios

Puse el casette, el mero saludo me cautivo, ese mero saludo lleno mi alma, y yo no escuche ese testimonio como muchos, escuchan los testimonios; es uno hable y converse o párese y no le prestan atención a uno, y como a mucha gente, Dios le ha querido hablar, a través de testimonios y se ponen es a conversar o alegar con los hijos; en vez de encerrarse a escuchar esos testimonios, para que le den vida. Alabado sea el nombre de Jesús. Cómo me cautivó el mero saludo, por eso yo bendigo a Dios por los hombres que Dios ha ungido, para gloria de su nombre. Yo bendigo a Dios por los hombres ungidos y las mujeres que han recibido la unción bendita del Espíritu Santo, y como a este hombre Dios le metió las almas al corazón, por eso predicaba con arranque, con autoridad y con unción. Cuando él saludó quede cautivado, y ahí me quede sentado y no quería perderme una palabra, nada de él, quería escuchar lo puro, punto por punto, parte por parte, palabra por palabra.
El diablo es diablo y ahí que saberlo enfrentar en el nombre de Cristo, y comenzó gente a llegar y me tocaban la puerta, Dios le bendiga hermanito, me interrumpían, pero yo me quede en la sala, y no le preste atención a nada, abrí la puerta y me sentaba y escuchaba, y escuche y oiga y oiga y ahí estaba escuchando ese poderoso mensaje de la palabra de Dios ha través del testimonio de ese varón de Dios. Escuche y escuche, casi una hora y media se demoró ese testimonio. Ese testimonio confortó mi alma con Dios, conforto mi vida espiritual con el Dios de la gloria. Entre otras palabras Dios me quería decir tantas cosas, me decía claro “Ignacio ó eres del diablo ó eres de Dios. Y me decía Ignacio ó eres del mundo ó eres del evangelio”. Y yo escuchaba ese testimonio de una forma espectacular con mi mente, mi corazón, todo estaba dispuesto. Cuando terminó el testimonio mi corazón quedó traspasado, entonces di media vuelta y me arrodille y le ore al Señor y le dije “Señor, cuantas veces habré dicho, esta oración y tu no me has escuchado, pero yo quiero Señor, hoy decirte, una vez más, esta oración. Yo quiero cambiar, yo no quiero seguir así. En ese momento yo no lloré, yo no lloré, pero estaba mi corazón traspasado por el poder de ese testimonio de la palabra de Dios. Señor Yo no quiero seguir así, yo quiero cambiar, se lo repetía, Señor, yo quiero cambiar, escúchame hoy, yo quiero cambiar.

Queridos hermanos no me demoré mucho tiempo ahí orando, como hay que hacerlo, clamar a Dios sin cesar, mi oración en ese momento, traspasó los cielos, mi oración llegó al mismísimo cielo y cuando me pare yo era diferente, el ambiente se me tornó diferente, vi claramente que Dios había escuchado mi oración, inmediatamente puse el casette de los coros y de himnos que se llama a todas las naciones, coros de todas las naciones, los escuche, era hermoso, lindo, hermano yo termine ahí. Adiós cajón del diablo, adiós fútbol del diablo, adiós, me fui para mi cuarto, no fui a prender el televisor me fui para mi cuarto, yo deje ese cajón tirado, ya deje al diablo con los crespos hechos y comencé a orar allí en mi cuarto.

No tenia que decirle al Señor, solamente brotaba, Dios, quiero cambiar, allá metido en ese cuartito le decía. >Señor quiero cambiar, >Señor yo no quiero seguir así. Señor yo quiero cambiar, Señor yo quiero pertenecer realmente a tu redil, yo quiero ser un verdadero hijos tuyo, quiero ser un verdadero hijo de Dios. Señor quiero cambiar, Señor ayúdame. Señor muéstrame. Señor ayúdame a vivir una vida para ti como debe de ser; una vida que te agrade, esa vida mundanal ya no la quiero Señor. Y le decía Señor yo quiero cambiar, y se me iban las palabras, yo quiero cambiar, yo quiero ser diferente, quiero ser un hijo tuyo, yo quiero tener comunión contigo. Yo quiero cambiar. Al momentito llegó mi esposa y me tocó la puerta para decirme, mi amor el partido ya empezó; mi esposa no era una esclava de eso pero ustedes saben que hay esposas que quieren agradar a su marido y que ellos hagan lo que le guste en la casa, que estén contentitos, entonces con la mano le dije, no mi amorcito, ahorita no, cerré la puerta y para adelante. En ese momento le dije Padre, renuncio a la televisión, renuncio a esas programaciones del diablo, renuncio a la esclavitud que el diablo ha metido a mi vida a través de la televisión (telenovelas, fútbol, películas, y de todo eso) Señor, hoy renuncio a eso, hoy renuncio en el nombre de Jesús, y ahí estaba con el Señor, y clamándole y clamándole, y buscándole, Dios con todo mi corazón, ya mi corazón tenía algo que hacer y esa tarde le dije a mi Señor, antes de irme para el culto, yo le dije Señor, yo hago un pacto contigo en esta tarde, en el nombre de Jesucristo, nunca lo había hecho, y le dije Señor voy a madrugar todos los días a las 5 de la mañana, lo voy ha hacer, hago un pacto contigo en el nombre de Cristo, y tu me ayudarás a cumplirlo, bendito sea el nombre de Dios Aleluya, bendito sea el nombre de Jesús. Hice ese pacto con el Señor, me fui para la iglesia y el culto para mi fue diferente aunque la misma predicacioncita de halagos y de lisonjas pero yo solo le prestaba atención a lo que era para mi, ya fue diferente, ya me concentre en la adoración y la alabanza, al otro día a las 5 de la mañana me despierta el radio reloj, hermano si yo me pongo a pensar ; ahorita me levanto; el diablo me coge y rápido me tire de esa cama; y yo tenia que para pasar a la sala, tenia que pasar por el pasillo o el corredor y me fui pegado de la pared borracho de sueño; lo que usted llame borracho que me caía,.

cuando una persona se quiere meter con Dios como debe de ser, se levantan los tres enemigos del alma que son el diablo, el mundo y la carne; y me fui arrastrándome, pegado de la pared para no caerme y llegue a la sala y hermano no tenia mas que decirle que ¡Señor, yo quiero cambiar! Yo me quiero levantar Señor, yo quiero ser un hijo tuyo, yo me quiero levantar Señor, yo quiero ser un hijo tuyo, yo veo que el evangelio que estoy viviendo no es el tuyo y verdadero, esta vida tibia no es tuya, yo quiero cambiar y pídale “Señor, yo quiero cambiar, Señor, yo quiero cambiar, Señor, yo quiero cambiar.

Al rato estaba, aparecí dormido y de pronto yo siento algo por aquí por la espalda no se si era una cucaracha, o si fue la manito del Señor pero lo que halla sido; que Dios haga lo que el quiera para uno, para que lo levante y no lo deje dormir, hay Padrecito mío esto no está en mi, yo quiero cambiar, yo quiero seguir para adelante y me puse de pie y caminaba por la sala, yo decía “Yo quiero cambiar Señor, Yo quiero cambiar Señor; Heme aquí; Dios mío, heme aquí, Heme aquí, para la gloria de Dios, y la gloria de su nombre. Al otro día lo mismo, trataba de quedarme dormido pero ahí estaba Dios en las manos, tocándome por un ladito por el otro y de pie, le decía Señor aquí estoy, aquí estoy, es difícil cumplir esto de levantarse Señor pero le decía con tu ayuda y con tu mano santa lo voy a lograr y seguía orando y seguía orando y seguía orando; al tercer día, lo mismo y seguía, seguía, y seguía orando; y Dios comenzaba a moverse en mi vida Por medio de éste varón Yiye Ávila conocí sobre el bendito bautismo en el Espíritu Santo; Porque allá donde yo asistía hubo un tiempo donde lo enseñaban, pero ya no lo enseñan porque todo el mundo ya descubrió la verdad en la palabra sobre el bautismo en el Espíritu Santo. Ellos decían que las nuevas lenguas es el nuevo dialecto que usted tenía, porque usted ya no decía vulgaridades, que Jehová reprenda al diablo y esa falsa enseñanza y conocí el bautismo en el Espíritu Santo y me pego de Dios a ayunar y me pego de Dios, conocí también el ayuno por medio de este siervo de Dios, comencé a ayunar. Me leí el libro “El ayuno del Señor” de Yiye Ávila y comenzó Dios a ministrar mi vida de una forma especial, a mostrarme Dios la realidad, a caminar con Dios, ayunando, ayunando y vigilando, casi todos los viernes estaba con un grupito buscando de Dios y buscando el bautismo con el Espíritu Santo; y nada, nada que llegaba para mi, fue tremendo, fueron muchos, muchos meses de clamor y de búsqueda sobre el bautismo en el Espíritu Santo y nada, nada que respondía a mi vida; y nada y nada que recibía. Yo les cuento una vez llegó a mi casa un varoncito que predicó ahí mismo en la iglesia a la cual pertenecía y le compartí, hermano estoy desesperado, la verdad estoy deseando el bautismo en el Espíritu Santo.



 

Capitulo IV

 

 Disciplina y Bautismo en el Espíritu Santo

El Camino de la Gracia Disciplinada

 

Y nada y nada y me dijo éste hombre, mire hermano a usted le hace falta algo, usted sabe muy bien cuando usted tiene su hijo y lo pone sobre una mesa y usted le dice tírese y el niño se le arroya en sus brazos, porque sabe que es el papá, y que no lo va dejar caer,” hermanito arrójesele a los brazos del Señor y verá que Dios lo va a ministrar”. Eso lo hacia, Dios mío, le decía, aquí estoy, no se como hacerlo, Dios, me arrojo en tus bracitos, dígame que hago, y pasa el tiempo y nada, nada, de pronto me doy cuenta de alguien, un evangelista va a venir a Pereira y tiene una campaña y me di cuenta que ese hombre era de ayuno y oración; Él estuvo primero en Manizales y luego en Pereira, me di cuenta 20 días antes de que venia a una campaña y comencé a ayunar y a orar, y propuse en mi corazón, este hombre me lo voy a llevar para la casa a comer para que el ore por mi, porque yo necesito ese bautismo, eso fue en la plaza de Bolívar de Pereira, ¡Que campaña tan espectacular!

El lunes empezó la campaña era de lunes a domingo en el año de 1988. Esa campaña para recibir el bautismo en el Espíritu Santo yo buscando, esa campaña fue espectacular, espectacular y el lunes terminó el primer día, me le pegué al evangelista, venga yo lo invito a comer a mi casita, él me decía, hoy no puedo porque estoy en ayuno, dije listo entonces el martes empieza la campaña y termina el culto y me le pego, le dije lo invito a comer a mi casa, él me decía no puedo estoy ayunando, estoy ayunando, yo decía amén.

Al tercer día yo decía, hermanito, hermanito, lo invito a comer a mi casa, y me dijo no, hagamos una cosa yo mañana voy a su casa al medio día. Cuando él me dijo al mediodía, mi corazón sufrió una punzada porque yo en ese tiempo estaba administrando un almacén en un barrio lejos de aquí donde vivía, en el barrio Cuba, eran 45 minutos de ida y 45 minutos de regreso, no me quedaba tiempo para hablar con él, sin embargo le dije que sí, pero Dios en su misericordia, daño todo, le dije, hermanito, no yo lo invito por la noche.

Después que terminó el culto por la noche el jueves, le dije, camine pues, hermanito, pero una señora, lo traía a él, y dijo, camine los invito a comer a otro lado, entonces el hermano le dijo, hoy voy a comer en la casa del hermano, y dijo, dígale al hermano a ver si acepta, y rápido mi cabeza pensó, le dije vamos a comer donde la hermana quiere, pero de ahí salimos para mi casa le dije al predicador, le dije al evangelista Gustavo Cure, un ex narcotraficante, pero lleno de Dios, oriundo de Santa Marta; que Dios lo rescató para gloria de su santo nombre. Entonces él me dijo, no hermano, no puedo, si vamos por allá yo sigo por donde estoy hospedado porque, Entonces le dije, vámonos para mi casa, nos fuimos para mi casa; hacia muchos meses estaba buscando el bautismo y nada; inclusive, cuando yo administraba el almacén allá en Cuba, yo cerraba la puerta a las 6 de la tarde y me metía allá solito, buscando la presencia de Dios y el bautismo con el Espíritu Santo.

Abría la boca y decía al Señor, bautízame, bautízame, yo ayudaba a dirigir un grupito, allá en el barrio Matecaña, aquí mismo en Pereira y yo le decía al a gente de la Iglesia, yo estoy buscando de Dios, yo estoy buscando el bautismo, si Dios me dice en la calle que me tire de rodillas que lo voy a bautizar, a mi no me importa la gente, a mi lo que me importa es tener a Dios, a mi lo que me importa es ese bautismo en el Espíritu Santo poderoso que es grande, sea Dios bendito. ¡Aleluya!

Amado mío tremendo eso, y yo me encerraba de vez en cuando allá en el local, en el almacén, por la noche le rogaba a Dios, bautízame, recordaba a hermanitos, que eran bautizados en el Espíritu Santo, había uno que me colaboraba en forma muy especial, era de Barranquilla y estaba con una iglesia y yo le decía hermanito, hermanito, yo quiero que ore por mi. Comenzaba el hermano “Yo ahora te presento al varón Ignacio Jaramillo, yo te pido que lo bendigas Señor yo te pido que lo ayudes, Señor bautízalo con tu Espíritu Santo, el anhelaba esto, y comenzaba ha hablar en otras lenguas, y yo abría la boca abría la boca; que importa que me dijeran loco, fanático, no, que me importa lo que sea, hermano yo abría la boca, y decía, dámela Señor, dámela Señor y nada; antes de estar con Gustavo Cure ahí en mi casa eso pasaba, lo llame muchas veces y nada, nada; hasta que llegó el momento, antes de eso también, yo quiero hacer énfasis; antes de eso yo iba a otros lugares donde llegaban evangelistas, habían unos evangelistas muy especiales, esos evangelistas que se quedaban sentados en las casas; y me informaban y me decían voy a orar por el Bautismo en el Espíritu Santo y yo era el primero que estaba, no por jactancia lo digo, sino porque anhelaba de Dios, una y otra vez sentía una sed tremenda, se me metió en el corazón. Después del testimonio de Yiye Ávila; una sed tremenda profunda a mi me había pasado, a mi me pasa y eso me movía para todos lados y decían repitan conmigo, repitan conmigo. Yo decía yo que voy a repetir, yo no voy a repetir nada; yo quiero lo tuyo yo quiero, lo legitimo, yo quiero lo puro, yo quiero lo que venga de ti; Señor, eso es lo que yo quiero, y decía, este evangelista, y repita y repita, me movía para todos lados, hermano casi no me lo quito de encima, Iglesia del Señor; que iba yo a recibir así, nada, hermano quedaba triste, triste; de pronto a otro lugar llegó otro predicador y también dijo lo mismo voy a orar por el bautismo en el Espíritu Santo, mire el diablo hasta donde lo quería llevar a uno; Iglesia del Señor, por eso usted aprenda a buscar lo legitimo, y lo puro que esta en las sagradas escrituras, no se pongan ustedes a imitar a alguno; mucho menos las lenguas; deje que Dios se las de; las lenguas son del cielo, son puras.

Y llegó otro y dijo voy a orar por el bautismo y yo me tiré allá también, ahí era de pie, con las manos levantadas y el me pone la mano en la cabeza y comienza a orar y hablar en lenguas y entonces decía enrede la lengua, pensé, éste esta peor, es que enrede la lengua, ay Padre Bendito, a todo el mundo le decía “Dios quiero lo tuyo” papacito pero que es todo esto, que es todo esto Dios, por favor ayúdame. Enrede la lengua si puede, siervo, enrede la lengua y comenzaba a hablar unas cosas, yo no se si eran lenguas y yo decía Dios mío por favor ayúdame, yo no quiero eso; A lo último tuve que hacer así: glu glu glu…. Para quitármelo de encima y dijo, por fin, como así que por fin hombre, como vas a creer que unas lenguas de Dios son esas, las lenguas que Dios da es un idioma Celestial, entienda, no es un enredo , no es un enredo, son las lenguas del cielo, idioma celestial, con que se adora a Jehová de los ejércitos, con que se alaba a Jehová en el Espíritu de Dios, y él es el que da ese bendito lenguaje y eso es lo que yo anhelaba, eso era lo que yo anhelaba, eso,……….(hablar en lenguas).

Que iba yo a enredar la lengua, yo hombre; Yo anhelaba lo verdadero yo anhelaba lo puro, y viene el diablo a decirme que enrede la lengua, por eso es que he oído en lenguas y eso no son lenguas, eso no son lenguas. Las lenguas benditas del cielo es un idioma celestial, escuche bien idioma celestial, alabado sea Dios, bueno y eso pasa, pero ya ese día, cuando llevé a mi casa al evangelista Gustavo Cure a mi casa, el diablo también me quiso robar la bendición. Él se sentó ahí en una de las sillas y yo me le senté a su lado y yo le decía, hermanito Gustavo, yo anhelo el bautismo, yo anhelo el bautismo. Él lo sabe, hace meses que estoy buscándolo y nada y nada. Gustavo, le decía Gustavito y él es un hombre muy inquieto, se movía de un lado para otro asiento, yo me le pegaba también yo le decía , yo anhelo el bautismo, entiéndame por favor.

Lo he traído a mi casa para que ore por mi, porque anhelo el bautismo y me dijo amén, amén, amén, eso es de toda persona de Dios que quiere, él es costeño; y ahí sentado y se me pasa para otro puesto, hombre, y yo me le paso también, y le dije hermano, hermanito, Gustavito, entiéndame, quiero el bautismo, quiero el bautismo en el Espíritu Santo. Yo lo anhelo, lo necesito, hermano, y él me dijo aja lo que quieres es el bautismo, el domingo tengo predicación en tal iglesia y voy a predicar allí sobre el bautismo por el Espíritu Santo y le dije ahí amén, amén, cuando le dije amén, amén mi corazón sintió algo y le dije ay hermanito, Gustavito, no puedo, no puedo, lo que pasa es que yo soy el que ministro la adoración y la alabanza en la iglesia y no puedo dejar al pastor solo hermano, y me dijo él, vamos a orar, y yo levanté mis manos y comencé a adorar a Dios, tu sabes que necesito el bautismo, Siempre que comenzaba a orar por el bautismo una voz en mi interior que me decía hoy no, mañana si, hoy no, mañana, y esa voz me ganó por mucho tiempo, y yo me dejaba llevar, hoy no, mañana si. Jehová reprenda al diablo que me estaba perturbando y me dijo, no le preste atención al diablo, me dijo, alaba a Dios, solamente alaba a DIOS, cuando él me dijo eso; la voz del diablo decía hoy no mañana si, y un letrero así cruzado en letra azul rey que decía, pero claro incredulidad, pero sino se me había venido, nunca se me había venido, pero oraba, solamente la voz se me vino, solamente la voz y esa palabra, incredulidad, incredulidad, yo leo eso y cuando el percibe de parte de Dios que el diablo estaba molestándome, dijo, no le preste atención al diablo, alabe a Dios, alabe a Dios, yo alce mas mi mano y dije Padre, yo te alabo, te bendigo, en esta hora, papacito desciende toma mi alma, te glorifico Señor, me dijo no le pida nada, que usted ya le pidió, solamente alábelo, yo decía te alabo Padre, te bendigo Señor y te exalto, te bendigo; hermano, yo comienzo a alabar al Señor, la voz que se me va de mi cabeza porque se la llevó el Señor; y quitó eso del diablo de mi cabeza y ese letrero se despedazó y se .perdió, y hermano y el que me pone la mano en mi cabeza y yo que recibo lo que tanto había deseado, lo que tanto amaba, lo que tanto anhelaba, Dios sabe que yo leía esa palabra en San Mateo 3:11 cuando dice san Juan el Bautista “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento pero el que viene tras mi es mas poderoso que yo, él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. Esa palabra yo la deseaba, ese texto yo lo abrazaba, la palabra, yo decía yo lo anhelo, en ese momento cuando ese hombre pone la mano en mi cabeza, hermano, eso no fue sino ponerla, por eso yo bendigo a la persona con la unción del Espíritu Santo en hombres y mujeres que se meten con Dios; Y recibo el bautismo en el Espíritu Santo; tres palabritas me dio y comienzo a hablar en lenguas: “sita lama loi”, sita lama loi”.

La chispa se encendió, la chispa se encendió, yo estoy tocado, yo me arrojo al piso a adorar a Dios, y hablarle las tres palabritas que me dio, yo quería hablar más, pero, no me salía. Quería hablar pero no me salía, la chispa se encendió y yo decía las tres palabras yo besaba las paredes, yo abrazaba a todas las personas que estaban ahí con un amor tremendo, con un amor puro, con un amor verdadero, pero que yo he testificado, que si hubiera tenido un enemigo ahí yo lo abrazo, yo lo beso, yo le perdono, porque el amor de Dios lo llena todo. Dios me lleno de amor en esa hora.

Gracias Jesús, Gracias Padre, Gracias Señor, bendito sea Jehová, que lindo es el Señor, Aleluya. Hermano eso fue espectacular ese día, eso fue hermoso hermano, una cosa es hablar otra cosa es haberlo sentido, ahí tenia un hermanito que yo me había ganado hacia poquito para el Señor y el de verme tan feliz, también recibió el bautismo en el Espíritu Santo Hasta ni se dio cuenta cuando dizque comenzó a hablar en otras lenguas el también viéndome tan feliz como estaba, yo abrazaba el piso, yo abrazaba las paredes, abrazaba los hermano; hermano ahí fue donde conocí, hay fue donde me di cuenta que “Dios es real”, que Dios es real. Para mucho evangélico Dios no es real, porque nunca ha tenido experiencias gloriosas que son necesarias en nuestras vidas, para que cuando venga el maligno o el diablo a molestarle su vida, esa palabra, esa vida, esa experiencia que tenga con Dios no le permita cederle al diablo por nada del mundo.

Pasaron muchas cosas y a los días que yo venia del trabajo a almorzar, cuando me encuentro a mi esposa en el pasillo de ahí donde vivía, estaba organizando el pasillo y me dijo, mi amor ya voy para allá a servirle el almuercito y cuando llegó, la esperé, entonces me dijo, mi amor quiero hacerle una pregunta, le dije: cuéntame mi amor, me preguntó. ¿Usted por qué cuando recibió el bautismo, usted besaba las paredes, por qué usted besaba a los hermanos, por qué usted se besaba a si mismo? Porque cuando yo recibí el bautismo, yo me abrazaba en mi corazón, porque yo lo sentía en mi corazón tan claro como nunca lo había sentido, ¿Usted por qué lo hizo? Le dije: No tengo palabras, es difícil explicar esto, porque Dios se hace tan real, Dios se hace tan claro en uno, que eso es especial, y me dijo, mi amor: yo también hoy sentí lo mismo, y el Señor me bautizó con su Santo Espíritu, y me cuenta ella que estaba solita ahí con el Padre, con el hijo y el Espíritu Santo y me cuenta esa experiencia tan espectacular que me llenó de gozo que me llenó de alegría ¡Vive Jehová! ¡Vive Jehová! Que lindo es el Señor, Y tiene que tener en cuenta algo usted, el bautismo en el Espíritu Santo no puede pedírselo al Espíritu Santo; El bautismo hay que pedírselo a Jesús de Nazareth, mire el texto que narré ahorita en san Mateo 3:11 dice “Yo a la verdad os bautizo en agua decía Juan Bautista para arrepentimiento, pero el que viene atrás de mi (era Jesús); que es más poderoso que yo; él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego” así que el bautismo pídaselo a Jesucristo el Señor que lo bautice con su Santo Espíritu. Si a usted no le da la gana de buscar ese bautismo, pobrecito de usted, usted no sabe lo que se está perdiendo y lo que se van a perder, Dios mismo ministrándole a uno, su presencia en una forma espectacular, y esas lenguas se necesitan; San Marcos 16:17 dice: Estas señales seguirán a los que creen, a los creen, en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, así que haga sino pedírselas al Señor, eso es tan hermoso, esa experiencia que el diablo se opone tanto, que usted tiene que aprender a parársele en la cabeza al diablo en el nombre de Jesucristo. Ahí el Señor bautizó a mi esposa, con su Santo Espíritu, fue una experiencia gloriosa.

 


 

CAPITULO V

EL LLAMAMIENTO AL MINISTERIO

 

 

Pasaron muchas cosas y de pronto conocí el ministerio de una varoncita, de una mujer de Puerto Rico que estaba hospedada en Estados Unidos en ese tiempo, me trajeron unos tratados donde hablaba del Espíritu Santo y del ministerio de ella; me dieron el teléfono yo quise llamarla, pero no estaba, yo le deje el mensaje: le dije hermana Awilda, mi nombre es José Ignacio Jaramillo, soy de Pereira Colombia, habemos mas o menos ocho hermanitos, un grupito, que pertenecemos a una Iglesia, donde queremos, deseamos del Espíritu Santo y que deseamos todo lo de Dios, anhelamos lo de Dios verdadero, me he dado cuenta de su ministerio, y de pronto se corto la llamada, entonces le volví a llamar y le informé, hermana por favor llámeme , devuélvame la llamada que yo pago aquí en Colombia, por favor. Resulta que había aquí en Colombia una promotora; escuche bien, que el diablo levanta aún la misma gente y uno mismo, para estorbar y estropear; pero por eso hay que ser valientes en el nombre de Cristo, y hay que ser muy sensibles al Espíritu de Dios; entonces yo hablé con la promotora de ella, aquí en Colombia era una hermana que vivía en Bogotá, pero estaba aquí en Pereira, y que nosotros también nos le pegamos ahí porque queríamos de Dios, entonces le dije, hermanita, le deje la llamada a la hermana Awilda Ojeda, y le deje razón que me llamara, que me devolviera la llamada; Me dijo la hermana; Hermanito no se haga tantas ilusiones, no lo quiero desanimar pero ella es una mujer internacional, es muy ocupada y no creo que te llame, Cuando ella me dijo eso, yo sentí un dolor en todo mi estomago, al mismo tiempo sentí una paz hermosa, y yo le dije que yo sentía que Dios me decía, sí te llama y le dije, listo hermanita no se preocupe, que se haga lo que Dios quiera.

Estaba yo en el almacén, cuando una llamada y contestó el ayudante, entonces oí cuando me dijeron que pase al teléfono el hermano Jaramillo y se colgó esa llamada, y le dije esté pendiente ahí, cuando de nuevo la llamada, entonces, yo fui y contesté, me senté en el escritorio, y me hablo y me dijo, ¿hablo con el hermano Jaramillo?; sí, sí amén, habla con la evangelista Awilda Ojeda, yo dije ¡uuy! No puedo creer esto, que bendición tan hermosa, me dijo sabe una cosa varón, me hizo énfasis en esto, no soy nadie hermano, pero cuando usted tiene sed de Dios, el lo atiende para gloria de su nombre; y hermano me dijo, siervo: cuando yo te escuché tu mensaje, no te iba a llamar pero el Espíritu Santo me gritó, llámalo, y por eso te estoy llamando. Eso si que quebrantó mi vida en ese momento; Yo dije; Dios mío yo no soy digno de nada, solo soy alguien por tu misericordia, al momento que comenzamos a hablar, no me importaba que la clientela ahí me viera llorando, dije que me importa a mi eso, hombre; si primeramente lo de Dios, y lo que haría, alabado sea Dios, y ahí estaba llamando y compartiendo con ella, ya cuando terminamos, le dije hermanita, yo quiero que ore por mi, yo quiero que ore por mí, me dijo listo, siervo, listo varón si Dios tiene palabra, (ella es profeta), si Dios tiene palabra, amén, o si no yo seguiré orando por ti, yo te llamaré; y que Dios me diga lo que tenga que decir, yo dije ¡Amén!

Y comenzó a orar y clamó al Señor, dijo: aquí está delante de ti tu siervo, y después comenzó a hablar en lenguas y comenzó y me dijo a ti te dice el Señor: Varón, siervo útil me eres, vaso útil me eres; ¡uuy! Que palabra; pero me dijo, resulta que yo me había metido en un ayuno de tres días; por primera vez me había encerrado por completo. Terminé el ayuno, un sábado, cerré el almacén a las 2 p. m. y cerré todo y me quedé encerrado en ayuno, sólo, en oración que meditación, clamándole y cuando estaba orando una vez me decía, tu blasfemaste contra el Espíritu Santo, ya no tienes perdón “uuy eso me asombró, yo dije Señor Jesús; Tu sabes que si lo hice fue en mi ignorancia; ay Dios ayúdame, no permitas eso y me decía a la vez, el mismo diablo; tu no tienes ya perdón, Dios no te escucha, porque blasfemaste contra el Espíritu Santo, yo le decía Señor Jesús tu sabes que si lo hice fue en mi ignorancia, si de pronto lo hice; Señor no lo se, tu sabes que te quiero ahora, te anhelo; en ese ayuno clamándole y la primera palabra que me da ese papacito lindo a través de esa sierva es vaso mío, estoy escuchando tus oraciones, ella que me dice eso, yo que suelto a llorar, Dios que me quebranta de esa forma y dije, papacito, entonces era el mismo diablo haciéndome sentir eso para que no te buscara ;hermano que lindo cuando me dice estoy escuchando tus oraciones y me dice vaso útil me eres, mas tarde se te dirá lo que debes de hacer y me dejo ahí, me di cuenta que ella venia a una campaña, para noviembre venia a Bogotá, hermano , Dios es bueno, me las arregle para ir a esa campaña, nos fuimos catorce (14) hermanos de esa congregación lo que pasa es que como allá no dejaban mover al Espíritu Santo todo el mundo andaba restringido ahí pero yo me expuse a eso, no estoy hablando de que usted se revele contra el pastor, porque si usted lo hace en una iglesia de santidad se lo lleva el diablo, lo tumba el diablo y lo vuelve nada, como pasó en el antiguo testamento a los que se revelaron contra Moisés se los tragó la tierra vivos. Yo sencillamente iba con un grupo de hermanos con un corazón dispuesto y deseoso para que Dios me ungiera para ayudar a la iglesia donde yo estaba, para que Dios se manifestara ahí, y nos fuimos 14 para allá, Dios también se las arreglo y nos aparejo y nos preparó una casa; donde un hermanito mío, una casa grande y habían solamente tres (3) personitas; Ahí estuvimos bueno, ahí empieza la campaña, eso fue espectacular allí, de pronto la hermanita comenzó a ministrar y todos pasamos.

Entonces comenzó a ministrar y la gente se iba al piso, yo me apuntalaba y decía que me tumbes tú Señor, que seas tú el que me tumbes, entonces ella comenzó a orar y me dijo “Así te dice el Señor, varón, grande ministerio te tengo, no te atrases ni te adelantes, espera mi tiempo, con eso era suficiente, vaso mío, siervo mío, grande ministerio te tengo, no te atrases ni te adelantes pero olvidaba decir que en el bautismo del Espíritu Santo a través del siervo Gustavo Cure, Dios me habló proféticamente, la primer palabra que Dios me dio fue, porque levantaré varón en ésta ciudad, no recuerdo más. Mi esposa me dice que fue exactamente porque Dios me hablo en Jeremías 51:20-23 donde me dice martillo me sois, martillo me sois y arma de guerra y quebrantaré tal y muchas cosas. Bueno lo que Dios quiera amén. Yo lo recibí, con todo mi corazón, amén, y el Señor sabe, no sabía atender la voz de Dios, cuando le habla proféticamente a uno.

Pero Dios en su misericordia comprendió mi ignorancia, pero si me acuerdo de esa palabra, porque levantaré varón en ésta ciudad; esa campaña fue espectacular, después vino otra campaña al año como en noviembre de 1.988 vino ella, tenia que volver a otra campaña, pero la invitaron para Manizales.

En Manizales hubo una campaña espectacular, se reunieron todas las iglesias de Manizales, yo me volé de aquí con 19 personas, viernes, sábado, y domingo y Dios se las arregló y nos proveyó una casa totalmente sola y amoblada y una hermanita dijo que una señora se había ido a Pereira y le dijo a uno de los hermanitos que era conocido, vallase para allá, no se preocupe, allá tiene todo y nos fuimos para allá, eso fue espectacular, el último día en el último culto, pasaron muchas cosas, sencillamente estoy abreviando, el ultimo día, Fue espectacular, ella dijo hay 12 llamados urgentes aquí, a uno de ellos Dios le pegó una embriagada tremenda con el Espíritu Santo y entonces ella comenzó a llamar a mi me hicieron pasar para atrás, cosa que no me gusta porque iban a ministrar mujeres ahí ya. Pero me tocó quedarme atrás, atrás, donde hay coquetas y coquetos y gente masticando chicle, en pleno templo de Dios, eso no me gusta, eso, eso aquí en la iglesia soy estricto en eso, en el nombre de Cristo porque la Biblia enseña: MI SANTUARIO GUARDAREIS EN REVERENCIA”alabado sea Dios. Pero allá me toco y comienza la hermana a llamar y a decir a los hermanos así te dice el Señor y le dice al uno al otro, hasta que dice al No 10 y le dice y le hace el llamado y llega al once y nada, cuando de pronto dice el Numero 12 el hermano Jaramillo, salgo yo disparado para adelante, Señor lo que tu quieras y ora, bueno Dios se glorifica. Termina la campaña y ella dice “Yo siento de parte de Dios, orar por todos los líderes de las iglesias y yo quiero que pasen a una habitación en seguida que hay acá en seguida del púlpito, porque pienso orar por ellos”. Porque pienso orar por ellos, entonces, yo pensé entre mi y yo hablaba con Dios, yo no soy un líder, yo únicamente toco la guitarrita en la iglesia, Señor yo quiero pasar, además no quiero ser un mentiroso Señor. Yo quiero pasar. Yo toco la guitarrita para los coros allá en la iglesia, no soy un líder, ella dice que es para líderes, yo me tiré allá, que tremenda unción tenia aquella mujer ese día, que tremenda unción. A los que no bautizaba el Señor con el Espíritu Santo, Dios les hablaba.

Bueno llegó mi turno, yo estaba buscando que Dios me usara como evangelista, pero no tan desbocado, hay fue porque colocó eso en mi corazón, cuando llega y me dice: Así te dice el Señor, Varón, grande Ministerio te tengo y es Pastorado, cuando me dice, pastorado, yo dije no puedo creerlo, Padre mío, se equivocó la hermana, yo no puedo creer eso, Padre yo nunca he sentido la unción para ser pastor; es que no es lo que yo quiera, no es lo que usted quiera, es lo que Dios quiera y el conoce todo. ¡Es Dios el que da los ministerios no el hombre! Los ministerios los da Dios, no es el hombre, no es lo que yo quiera, es lo que Dios quiera y le dije Señor de todas maneras, lo tuyo lo amo, lo tuyo lo quiero, lo tuyo lo adoro, lo respeto, si este es el ministerio, lo abrazo y ella me decía: Y debes pagar el precio, tienes que pagar el precio, ¡Amén, amén! En esa campaña, fue glorificado el nombre de Dios con los hermanos que fuimos, vea eso fue espectacular mire regresamos a la iglesia, Dios se manifestó.



CAPITULO VI


IGNACIO JARAMILLO: UN SIERVO DE DIOS

ESCOGIDO PARA SERVIR Y RESTAURAR A SU PUEBLO

 

 

Me metí en un ayuno, también con 11 hermanos, eso fue glorioso aquel día, Dios se manifestó, pero entonces yo quería que Dios me confirmara el ministerio y fue una parejita de Manizales a los meses. Fueron a mi casa y hermano ahí sentado el varón por medio del don de ciencia, me dijo que Dios me habría de utilizar en un ministerio glorioso de Pastorado, y le dije y usted ¿Cómo sabe? Y me dijo hermano yo no hablo si Dios no me habla, y el me dijo y es Pastorado, Yo le estaba pidiendo a Dios que me confirmara, de pronto no fueron las emociones de los demás, y es pastorado me repitió; era Dios confirmándome.

Bueno de todas maneras mi corazón no quedaba contento, hubo una campaña también con la hermanita Awilda en Bogotá, me volé para allá, hermano, yo le pedía al Señor, confírmame, confírmame, pero en mi corazón había dudas, en mi cabeza también, si la hermana Awilda me confirmaba yo no le iba a creer, porque ella fue la que me profetizó; Dios es un Dios poderoso, sabio y fuerte y sabe lo que hace, alabado sea Dios. Entonces terminó la campaña en Bogotá y yo me metí hasta donde ella estaba y me iban a sacar pero ella me alcanzó a ver y pidió el favor que me dejaran entrar y yo le dije hermana yo vine por una bendición, y había traído ella a una hermana que Dios usa también tremendamente, y allí en la iglesia en ese culto, había un varón que se llamaba Jorge; un evangelista que se pasaba danzando, por toda la iglesia para la gloria del Señor. Entonces me dijeron arrodíllese pues siervo vamos a orar. Las hermanitas oraron por mi, al ministrarme, veían coronas, que Dios me daba, bueno un montón de cosas, yo no hacia sino llorar, en ese tiempo que yo fui estaba quebrado y estaba embargado o sea Dios estaba poniendo su manito porque quería meterme a ministerio y yo sin saberlo.

Yo iba angustiado porque tenía deudas, y cuando estaban terminando, de orar por mi yo estaba llorando, de pronto entra el varón que se la pasaba danzando en la congregación y dijo “por favor sigan, orando; y me tomó de la mano y me abrazó y me decía, así te dice el Señor: Yo voy contigo a donde tu vas, yo voy contigo y te llevo abrazado siempre, siempre te he llevado abrazado, cuando estás conmigo no temas y me dio varias vueltas y me hablaba Dios cosas lindas; yo seguía orando, entonces el siguió ministrándome y me dijo: Voy a abrir la palabra Padre Esta es la palabra que quedó escrita para nosotros, dale palabra a éste varón, Así te dice el Señor, no le des el corazón a nadie, porque tu vas a sufrir defraudes y ya has sufrido defraudes, ámalos, ayúdalos, respétalos, pero no le des el corazón a nadie ¿Qué significa darle el corazón? Por ejemplo, yo veo a hermanitos, que van a fluir, y veo que se están consagrando, me gusta esa gente, me gusta estar con ellos, animándolos para que Dios los use, pero después el golpe mortal, Dios quiere que no, que no, les de el corazón a ellos. Y resulta que el saca plata del bolsillo y me la puso en las manos y me dijo varón prosperidad te dice el Señor, y yo asombrado aunque era poquita plata, le pregunté al hermano, porque me dio plata y me dijo es que, Dios me dijo que lo iba a prosperar a usted y en ese tiempo estaba quebrado y estaba embargado, Dios es bueno, Dios es maravilloso.

Estoy abreviando aquí, el testimonio es largo y la verdad lo que hizo Dios fue espectacular, uuy hermano Dios; Hubo un día que lloré en la plaza de Bolívar, porque todo el mundo me cerró la puerta, porque cuando más estaba buscando de Dios, el diablo mas me atacaba.

Y era una lucha constante con el diablo molestando para que blasfemara contra Dios y parara la búsqueda. Pero no es así, no fue así, como dijo Jesús: el ladrón no viene sinopara hurtar, matar y destruir, más yo he venido para que tengan vida y vida enabundancia.

Cristo es maravilloso, allí estaba con Dios, ahí le estaba buscando con todo el corazón, ahí estaba buscando su presencia y negándome, y cambiando y dejando la mundanalidad, saqué el televisor de mi casa, Dios comenzó a glorificarse en mi vida y bueno. Amén, entonces después me dice el hermano que me estaba ministrando, ¿usted es pastor de donde? Yo le dije que tenía el llamamiento pero que no era pastor todavía y él me dijo, ¿No? Yo a usted lo ministré como pastor. Hermano salgo feliz porque creí esa palabra que Dios me había dado; me había confirmado el pastorado a través de esos hermanos. Y hubo también otros profetas que también confirmaban mi llamamiento, y Dios se glorificó.

Después de dicha campaña Dios comienza a ministrar mi vida, ministrar a mi vida, hermano, Dios me hace el llamado a levantar una misión; no a estar sujeto a ninguna congregación o a ninguna misión porque la gran mayoría, han perdido el celo de Dios y no me dejarían predicar la palabra, tal como está, entonces Dios quiso que se levantara la misión, y eso fue algo tremendo cuando esto comenzó hermano, para mi había muchas dudas; yo no quería meterme así no más y Dios confirmaba por un lado, me confirmaba por el otro, me confirmaba por un lado, me confirmaba por el otro.

Yo estaba embargado y estaba quebrado financieramente hablando; Dios tomó un varón, un socio que tuve y el me desembargó. El pago lo que yo debía para gloria de su nombre, como quien dice para que entre limpio al ministerio; y Dios usó a ese mismo hombre para hablarme que Dios me llamaba a un ministerio para gloria de su nombre, En la misericordia de Dios, aquel hombre (socio) me visitó y me dijo; me vine en carro que se vara con nada, pero me tocó venirme porque no fui capaz de soportar esto más y decidí pasar a visitarlo, usted sabe que soy un una persona muy ocupada, y me iba a devolver pero Dios me decía vuelve; Cuando el llegó a mi casa me dijo: Nacho vengo a decirle que usted no sirve para nada, sino para ser pastor, y el no sabía que Dios me había profetizado pastorado; Usted no sirve sino para ser pastor y vengo a decirle que usted debe poner una congregación, busque un local yo le pago los arriendos, búsquela, me dijo un poco de cosas grandes, muchas cosas, me dijo, palabras que no estaban en él.

Que tremendo hermano, entonces me dice, usted no sirve para nada, no sirve sino para ser pastor, busque un local, yo le dije, Fernandito (ese es su nombre) Dios lo bendiga, la verdad, Dios le bendiga ese gesto suyo, pero lo de Dios no es una tienda, que cualquier payaso pone, pues una tienda la puede poner cualquiera, pero lo de Dios no es así, que una iglesia así no mas surja eso no es así; Yo necesito meterme con Dios, yo tenía en ese momento a dos misioneras, hospedadas en mi casa, esas mujeres se tocaban la cabeza, se movían para todo lado preocupadas, escuchando esa palabra y cuando bueno ya se dirigían a mi, yo le decía a mi amigo; Posadita (ese es el apellido de Fernando) lo de Dios es muy sagrado, de todas maneras, que Dios les bendiga y bajando las escaleras y despidiéndose me dijo: Es que su Dios es muy lento, yo me asusté y dije no, soy yo, como sea, piense lo que le estoy diciendo, busque local; él se fue y las dos misioneras dijeron: ¡Ignacio, Hermano Ignacio, las piedras hablando, Hermano Ignacio eso es de Dios!, ya me van a matar ustedes también pues, ustedes creen que lo de Dios es así no mas, como una tienda; Hermano, hermano, es que mire el proceso que Dios ya ha hecho en su vida y todo eso. Yo dije, yo esperaré, haré lo que Dios quiera; Yo no era un rebelde pueblo, sino que, esto es sagrado, después se me vinieron los problemas; donde yo no hubiera pedido confirmación me hubiera llevado el diablo; ¿

Entonces le dije, hermanas, le oraré al Señor, y comencé a clamar, me tocó pasarme de esa casa, para otra casita porque ya que estaba mejor dicho apurado; le dije al Señor y le oré al Señor; Yo quiero ponerte una señal mas de la que te he puesto, perdóname Señor, si tu me vuelves a enviar a éste varón a que me diga las mismas palabras, Señor, yo lo haré y a los días fue a la otra casa; comenzó a hablarme y a decirme que Dios lo quiere usar; estábamos sentados y me dijo, me está escuchando, le dije sí, le estoy escuchando; me dijo me está escuchando, le dije, sí, me dijo no, usted me está es oyendo y necesito que me escuche ahora, no le doy mas tiempo para que busque el local, busque, ya ese local, búsquelo. Hermano, con gritos, Dios a usted lo necesita me decía, le dije, corriendo, lo que Dios quiera, ahí Dios nos dio el local, empezamos con ocho (8) personas; Dios se ha glorificado; cuando tuvimos el culto de ocho (8) personas; parecía que era una multitud grande; y comenzó el Señor a añadir y a añadir y a añadir; llegaron problemas, llegaron persecuciones, llegaron dificultades a la iglesia y Dios se ha glorificado para la Gloría de Dios nos ha (10) iglesias, más; para gloria de su nombre; Dios se está manifestando; ya antes aquí nos tenemos que ampliar porque Dios se esta glorificando también; vamos a ver la gloria de Dios; espero los milagros del Señor; Espero las sanidades; espero los milagros, espero la obra de Dios grande; espero las multitudes convertidas de verdad, de verdad, de verdad, de verdad, de verdad a Cristo Jesús, a Cristo Jesús, aleluya, aleluya.

Dios en su misericordia, me dio el ministerio de Evangelista, adonde he ido Dios se ha manifestado espectacularmente hermano; he ido a partes donde el pastor cae de rodillas; yo recuerdo, una vez por su grande misericordia que tuvimos una confraternidad en Buenaventura, el pastor no era capaz de hablar después de que le entregué el micrófono, estaba tan quebrantado y tan tocado ese día yo y todos los que fuimos pensamos que había llegado el avivamiento; esos negritos de allá de Buenaventura llorando, llorando, Dios se glorificó espectacularmente, a donde he ido, hermano, Dios se ha glorificado.

Dios quiere levantar verdaderos evangelistas, Dios quiere levantar verdaderos pastores, Dios quiere levantar verdaderos apóstoles, Dios quiere levantar verdaderos profetas; Dios quiere levantar verdaderos maestros, llenos del Espíritu Santo para que le den la verdad al pueblo; para que le prediquen lo puro, para que le prediquen lo verdadero; porque la iglesia esta sedienta de lo verdadero; de lo que levanta de lo que toca, de lo que salva, de lo que libera, la iglesia esta sedienta de saber la verdad, que conduce a vida eterna.

Hoy por hoy la Iglesia del Señor esta cansada de escuchar palabra de hombre, y quiere ahora ver la Gloria de Dios.

 

 
 
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